Cómo elegir una puerta de madera

Además del diseño existen datos técnicos importantes que deberíamos tener en cuenta antes de decidirnos por un tipo de puerta u otra.

Con este post, queremos compartir con vosotros parte de la información pudiéramos escribir varias entradas acerca de este tema_ que consideramos fundamental que recabéis antes de elegir vuestra puerta.

Composición interna de la hoja de puerta

Podemos hablar de puertas huecas o macizas para simplificar, aunque son muchas las variantes que dentro de unas y otras existen.

Una puerta hueca es aquella que aunque formada por un cerco perimetral de madera maciza, acabado en ambas caras con tableros de partículas o tableros de fibra de distintos espesores, el interior está vacío o sólo alberga un simple trillaje de cartón. En este caso es importante el espesor de los tableros de acabado pues son los que junto a la estructura interna que lleve la puerta, van a dar resistencia al elemento ante cualquier impacto.

Una puerta maciza sin embargo, está formada por un tablero de las mismas características que los anteriores pero con todo el espesor de la propia puerta. En el perímetro estos tableros se refuerzan con listones de madera, de forma que los herrajes de cuelgue se fijen a elementos realmente resistentes y no al tablero.

Entre unas y otras la diferencia radica en calidad, resistencia a impacto, aislamiento acústico, aislamiento térmico… Pero existe otra diferencia que debe ser tenida en cuenta para la elección de unas u otras y es el peso de la propia puerta.

Una puerta de grandes dimensiones, en anchura y/o altura, conlleva un espesor de puerta mayor de los 35-40mm de una puerta estándar. Su composición debe ser cuidadosamente estudiada para evitar una hoja que, debido a un peso excesivo, sea casi imposible de colgar o que con el tiempo acabe haciéndolo.

Existen tableros macizos aligerados de MDF con espesores de hasta 50-60mm que reforzados en su perímetro con madera, funcionan muy bien para estas puertas de dimensiones especiales, pero también una estructura rellena internamente con materiales aislantes _ lana de roca, fibra de poliéster, poliuretano inyectado… _ es una buena elección que resuelve además otro tipo de exigencias normativas acústicas o térmicas.
Es importante en este último caso la dimensión y distribución de esa estructura interna de madera maciza, para resolver la propia estabilidad de la puerta a deformaciones o alabeos.

Cercos o marcos de puertas

Son variados los materiales con los que pueden estar fabricados los cercos de una puerta: MDF, madera maciza, aluminio, acero galvanizado, acero inoxidable y distintos los motivos técnicos y estéticos para elegir unos u otros.

Generalmente las puertas estandarizadas utilizan cercos de MDF, acabados con chapas de madera natural, lacados o acabados con papeles melamínicos, empleándose los de aluminio y acero en edificios públicos con alta afluencia de personas y que requieren resistencia a humedades: edificios sanitarios, docentes, piscinas…

El cerco de una puerta es el elemento que generalmente soportará el peso de la hoja, por lo que su espesor será determinante para aguantar determinados esfuerzos. Es habitual encontrar cercos de madera maciza en puertas que tienen dimensiones especiales.

Sistema de apertura de la puerta y herrajes de cuelgue

Ambos factores están estrechamente ligados, existiendo en el mercado una amplia variedad de herrajes de cuelgue: pernios, bisagras de pala, bisagras ocultas, sistemas pivotantes, plegables, correderas con guía superior…
Estos herrajes _que suponen una parte económica importante en el coste final de una puerta_ son los que nos asegurarán el correcto funcionamiento de una puerta a lo largo del tiempo.

Una puerta se descuelga porque sus bisagras no aguantan el peso necesario, una corredera deja de deslizarse suavemente si sus rodamientos se han deteriorado y una puerta pivotante no bascula correctamente si su eje no es el correcto.

Otros herrajes

No hablamos aquí sólo de una manilla o un tirador, de una condena-descondena, sino de aquellos otros herrajes que son realmente los que permiten el accionamiento de los anteriores: picaportes unificados, picaportes silenciosos, imantados… son sólo algunas de las variantes existentes en el mercado.

Datos como la distancia al punto de una cerradura, o la distancia al eje son claves para conseguir que no sólo una puerta se abra y cierre correctamente, sino para conseguir que la puerta en su conjunto sea una pieza admirable por su diseño.

Rosetas de manillas que quedan pegadas a la de la condena por una distancia al punto demasiado corta, frentes de picaporte que asoman en una de las caras de la puerta debido a que no se ha tenido en cuenta su dimensión respecto al espesor de la puerta _es habitual en puertas rebajadas para que queden enrasadas y que no han sido estudiadas cuidadosamente_, son elementos que pueden echar a perder la calidad de una puerta bien construida.

Es complejo resumir en un post todos los defectos o aciertos que podemos encontrar en una puerta de madera, por lo que nos ofrecemos a ayudarle a aclarar muchos de ellos y dar soluciones para que nunca os arrepintáis de la decisión final.

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